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Madrid ‘la nuit'
La actividad nocturna de Madrid no tiene límites. Cualquier día de la semana se encuentran bares y cafés del centro llenos de gente hasta medianoche. El fin de semana se puede salir de copas hasta altas horas en locales de variadas tendencias.
Una de las zonas más populares es la formada por los barrios de Las Cortes, Huertas , la Puerta del Sol y La Latina, donde se agrupa un sinfín de pubs y cervecerías: La Alhambra (C/ Victoria, 9), decorado con motivos árabes, Matador (C/ de la Cruz, 39) es muy agradable para tomar los primeros vinos. En Madrid hay que contar entre 7 y 10 € por una copa con alcohol, pero todo depende del local.
Sin desviarse de esta zona, visite Cardamomo (C/ Echegaray, 15) y El Burladero (C/ Echegaray, 19), con el mejor flamenco; y La Lupe (Torrecilla del Leal, 12), para gente sin complejos. El Viva Madrid (C/ Manuel Fernández González, 7) le sorprenderá por su fachada de azulejos, que hace las veces de café y bar de copas de madrugada. En la otra orilla de la Plaza Santa Ana, la discoteca Villa Rosa –elegida por Almodóvar para la película Tacones lejanos– es también un lugar que no hay que descartar, sobre todo por su arquitectura típicamente madrileña.
Los pubs irlandeses también están presentes en toda la ciudad. La Fontana de Oro (C/ Victoria, 1) y el Irish Rover (Avenida de Brasil, 7) son dos buenos ejemplos.
Pero los incondicionales de la noche madrileña, donde acomodarse en la barra o bailar durante horas, son La Boca del Lobo (C/ Echegaray, 11), Capote (C/ Santa Teresa, 3) y El Sol (C/ Jardines, 3), donde escuchar buena música y encontrar algún que otro famoso a última hora. En el Museo Chicote (Gran Vía, 12), la casa de los cócteles fundada en 1931, el cineasta Pedro Almodóvar reúne a todos sus amigos. Si quiere recordar el ambiente fashion de Nueva York, vaya a tomar una copa al Moma 56 (C/ José Abascal, 56).
Para codearse con la jet y la alta sociedad de la noche madrileña, quede con sus amigos en El Confidencial (C/ Eduardo Dato, 8), en el chic Gabana 1800 (C/ Velásquez, 6) o en el renovado Garamond (C/ Claudio Coello, 10). Pero tenga en cuenta que en estos tres locales se exige buena presencia y también haber cumplido la treintena e incluso la cuarentena. En la misma línea, en Fortuny (C/ Fortuny, 34) puede seguir la juerga después de cenar en su restaurante.
Para los nostálgicos de la música de la década de los 80, busque sitio en Lolita (C/ Manuel de Falla, 3). Del otro lado del Paseo de la Castellana, la Avenida de Brasil es el bulevar del rock y punto de encuentro de los jóvenes: en el 3 se encuentran el bar Tatoom y la discoteca Bolshoi, y la sala de conciertos Moby Dick está en el número 5.
Si, por el contrario, le gusta el chill-out y el house, Shabay (C/ Miguel Ángel, 3) es una sabia mezcla de estos dos estilos musicales. En Gold Field (C/ Ventura Rodríguez, 7) –propiedad de la actriz Paz Vega– podrá bailar de doce de la noche a siete de la mañana. Y no olvide pasar por Cool (C/ Isabel La Católica, 8) para bailar a ritmo del latin jazz, el funky house y el house vocal. Para un público joven, Arena (C/ Princesa, 1) se ha transformado hace poco.
Las discotecas más clásicas de la metrópolis española son: Kapital (Calle Atocha, 125), con siete pisos para elegir el mejor ambiente y bailar toda la noche. Joy Madrid (C/ Arenal, 11) se ha renovado recientemente y en El Buda (en la carretera de La Coruña) –el antiguo Oh, Madrid!– es fácil cruzarse en la pista con jugadores del Real Madrid. El Palacio de Gaviria (C/ Arenal, 9) es un auténtico palacio para la diversión. Los jueves por la noche, los estudiantes de Erasmus en Madrid no pagan. Sin olvidar Pachá y But, que nunca pasan de moda, ambos situados en el número 11 de la Calle Barceló.
Los últimos en instalarse en Madrid son: Jazzanova (Paseo de la Castellana, 8), con una agradable terraza durante las noches de verano y Calle 54 (Paseo de la Habana, 3), para escuchar el mejor jazz del Caribe.
En verano, disfrute del frescor nocturno en El Boulevard (entre la Torre Europa et la Torre Picasso, en el complejo de Azca) y en Ananda (Avenida Ciudad de Barcelona, s/n), muy cerca de la Estación de Atocha, que extienden sus terrazas y su glamour.
Tampoco hay que perderse el ambiente gay de Chueca, los garitos de Argüelles y Moncloa, los bares étnicos de Lavapiés y la buena música de Malasaña –sobre todo en La Vía Láctea (C/ Velarde, 18).
Porque Madrid nunca duerme, salir de noche reporta al visitante nuevas sensaciones y le hace descubrir la cara más alegre de la metrópoli española.
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